Alejandro Viada Ovalle es integrante de la primera generación de estudiantes de la carrera de Derecho, egresó en 1997 de la Escuela de Derecho de la Universidad Católica del Norte, Sede Coquimbo. El profesional desde el año 2001 ha trabajado como defensor penal público en La Serena y Vicuña, entre 2005 y 2011 se desempeñó como jefe de estudios de la Defensoría Regional Metropolitana Sur en Santiago y desde 2011 hasta 2016 como Defensor Regional en la Región de Coquimbo. A partir de 2016 y hasta el año 2020 se desempeñó como Notario, Conservador de Bienes Raíces, Comercio y Minas, y Archivero Judicial de Combarbalá, y a partir de 2020 a la fecha trabaja como Notario Titular de la Sexta Notaría de La Serena.

Influenciado por su padre -también abogado- Alejandro tomó la decisión de ingresar a la primera generación de la Escuela de Derecho de la UCN el año 1993, dejando atrás la opción de estudiar cocina internacional. El Jurista relata que su paso por la institución fue una gran experiencia y lo que más destaca “fue el hecho de haber formado parte de la primera generación. Estábamos todos en el proyecto, así que había que poner todos los esfuerzos para lograr posicionar a la Escuela, que hasta ese minuto no era muy conocida a nivel nacional. Con los compañeros, creo que fui bastante ‘piérdete una’, estaba en todas las actividades, desde la redacción del primer reglamento para la elección de la primera Directiva del Centro de Alumnos, pasando por la redacción de los estatutos, y luego incluso en la formación de la primera Federación de Estudiantes de la Sede Coquimbo. En lo extra académico, ahí sí que estaba en todas, organicé el primer Choripán Bailable de la Escuela, que creo lo siguen haciendo todos los años hasta ahora, y con varios compañeros creamos la ya famosa copa de fútbol ‘Luchito Ayala’.

Actualmente estás a cargo de la Sexta Notaria de La Serena ¿Puedes describir cómo llegaste a formar tu notaría?

“La primera vez me tocó asumir una notaría y conservador que ya estaba en funciones desde hace muchos años. Teníamos registros desde 1874, y era una notaría rural, por lo que el sello fue acercarnos mucho más a la gente, y modernizar dentro de lo posible. Cuando asumí en La Serena, el desafío fue diferente, era una notaría nueva, recién creada, por lo que el desafío fue su implementación en plena pandemia. El uso de herramientas tecnológicas ha sido el gran desafío, en especial por la necesidad de facilitar el acceso a las personas que no pueden ir a las notarías por el riesgo que ello implica. Y por supuesto, el sello principal ha sido el acudir a los domicilios de personas de tercera edad para sus trámites, así como la firma de documentos por personas privadas de libertad, a quienes hay que ir a visitarlos a la cárcel”.

¿Cómo tu iniciativa te permitió llegar a estar a cargo de una Notaría?

“Siempre me he caracterizado de poner el máximo esfuerzo en las cosas que hago. Eso me permitió llegar a asumir cargos directivos, como Jefe de Estudios en Defensoría Regional Metropolitana Sur, y Defensor Regional en la Región de Coquimbo. Al finalizar mi período como defensor regional, se presentó la opción de postular al cargo de notario y conservador de Combarbalá, para lo cual mi experiencia en cargos directivos fue fundamental, y después de tres años en esa plaza, pude volver a La Serena con mi familia, ya que en Combarbalá estaba solo, nos veíamos sólo los fines de semana. Fue sacrificado, pero al menos ya estamos juntos”.

¿Qué competencias crees que te sirvieron para llegar a ser Notario?

“Creo que fue fundamental mi trabajo en los cargos directivos que me correspondió ejercer. Las habilidades en dirección de equipos, planificación estratégica y atención de usuarios me han ayudado mucho. Centrarse en la satisfacción del cliente y prestar un servicio de calidad”.

Según tu opinión ¿Cuál es el mayor atributo que destacarías entre tus competencias hoy en día?

“Yo me siento un afortunado. Me han tocado varias oportunidades en mi vida y he tenido la fortuna de estar ahí para asumir el desafío. Tuve la oportunidad de estar en los primeros años de la reforma procesal penal, nada menos que en una de las dos regiones piloto, y luego me tocó estar en la Región Metropolitana cuando se instauró la reforma en esa región, que fue la última etapa, y una de las más complejas dado el tamaño de la población, y las especiales características delictuales de una gran urbe como Santiago. Tuve la oportunidad de participar en juicios emblemáticos y pude aprender mucho. Y luego la oportunidad de volver a mi ciudad y dirigir nada menos que a la Defensoría Regional que me vio nacer como defensor. Ya llegando al final de mi carrera como defensor, dado que estaba en un cargo directivo con plazo definido, me quise acercar al mundo del Derecho Ambiental,  que  es  una área que también me ha apasionado siempre, y estuve en carrera para Ministro de los Tribunales Ambientales, y si bien ello no fue posible, igual fue una experiencia muy enriquecedora. Después se me dio esta oportunidad del mundo notarial, y creo que le he asumido como un nuevo desafío, con muchas posibilidades de entregar mi experiencia y de acercarnos lo más posible a  la  función  social  y  de acceso  a  la  justicia  que  conlleva”.

“Las habilidades en dirección de equipos, planificación estratégica y atención de usuarios me han ayudado a prestar un servicio de calidad”