Jorge Retamal: “Los Valores que la Universidad me inculcó no los hubiera encontrado en otra parte”

Derecho

Cohorte Ingreso 1993

Año de titulación 2001

Desde que comenzó su ejercicio profesional, Jorge Retamal ha enfocado su quehacer en materia de derecho medio ambiental, lo que hoy por hoy le ha permitido asumir como Ministro  Suplente del Tercer Tribunal Ambiental Sede Valdivia.

Nacido en Valparaíso y antofagastino por adopción, ingresó a la UCN en 1993 y orgulloso nos cuenta de su decisión de quedarse en la región y optar por la naciente carrera de Derecho, “dado el respaldo de universidad de prestigio, como es mi alma mater, la UCN. No en vano tengo el orgullo de decir que formo parte de la primera generación de estudiantes de Derecho de esta Universidad, el quinto en aprobar su examen de grado, el cuarto en jurar como abogado ante la Corte Suprema de nuestro país”, señala Jorge.

A lo que agrega, sin dudar, que  la formación recibida por parte de sus profesores fue de excelencia. “Como primera generación debíamos ser los mejores, para marcar la diferencia” una vez que saliéramos al campo laboral, y por esa razón pienso que se nos exigió en la misma medida, cosa que agradezco hasta el día de hoy”, comenta.

Así también señala que la Universidad siempre se preocupó que tuvieran los mejores profesores en cada área, con profesores de la talla de don Cesar Frigerio, Jorge Van de Wyngard, José Antonio González, José Luis Guzmán Dálbora, Alberto Tala y Ramiro Mendoza. “De todos ellos, en mi formación como profesional trascendieron don Jaime García Escobar, entonces profesor de Derecho Tributario, quien luego fue mi profesor guía de la tesis de pregrado y de quien siempre tuve un constante apoyo; y Alberto Tala Japaz, de quien aprendí mucho en temas de medio ambiente, cuya sapiencia en esta materia reconozco hasta el día de hoy”, nos cuenta Jorge Retamal.

Vida Universitaria

Consultado sobre qué es lo que más recuerda de su etapa universitaria, Jorge Retamal de inmediato evoca las  jornadas de estudio en la antigua biblioteca, “en donde en grupo o en solitario estudiábamos silenciosamente como monjes medievales, mientras el toldo y kiosco cercano se abarrotaba de alumnos de otras carreras cuando transmitían “los caballeros del Zodíaco”, señala entre risas.

Igualmente recuerda  las esperas antes de los exámenes orales al lado del “pensador”, estatua que actualmente está en el barrio humanista, pero que por mucho tiempo estuvo afuera de la sala multiusos de la escuela, espacio que hoy ocupa la Biblioteca.

Pero obviamente, en medio de libros de leyes más de una anécdota o travesura le tocó vivir a Jorge Retamal, y entre las que recuerda está el “menú” del antiguo casino, que junto a otros compañeros bautizaron varios de sus platos como “ La Sopa Marciana” en base a verduras, “la sopa misterio” y los “tallarines ladrillos”, eran esos bloques gratinados de fideos que le hacían honor a su sobrenombre.

Así también  recuerda que “entre los compañeros que almorzábamos juntos acostumbrábamos a jugarle una broma al “nuevo” que se sentaba a almorzar con nosotros: Le pedíamos que fuera a buscar un postre de más a la cocina y, cuando se paraba, cambiábamos sus platos recién servidos por platos vacíos de otras mesas, y escondíamos los de él. Al llegar, le hacíamos creer que todos nos habíamos comido su almuerzo… cuando ya estaba muy urgido, le devolvíamos su bandeja intacta para que pudiera, ahora sí, almorzar tranquilo. Todos, incluso la víctima de turno, terminábamos riendo de buena gana”, señala con un especial brillo en los ojos por aquellos buenos tiempos de juventud.

Jorge, como buen humanista, formó  parte de la Tuna universitaria,” junto a grandes personajes, entre ellos el inigualable e incombustible Marcelino Madariaga, gran tuno, músico vinculado aún a la Tuna, y hoy  estudiante de periodismo en la Universidad. Con ese grupo, solo puedo decir que tuve grandes alegrías, compartiendo con muchas personas. Lamentablemente, hay muchas anécdotas ahí, muchas de las cuales pasaron a la mitología de la U, por lo que “mis labios están sellados“, jajaja!”, acota con cierta picardía.

 Examen de Grado

Mención especial en su formación profesional tiene el periodo en el que se preparó para rendir su examen de grado. Jorge nos cuenta que estudió durante un año y medio  para prepararse para dicho examen, sin trabajar. “A mi familia les agradeceré cada día de mi vida su esfuerzo por apoyarme en esa etapa, donde me dijeron que mi trabajo era estudiar, por lo que, salvo cosas ocasionales, la mayor parte del tiempo lo dediqué a mis estudios. Así, como todo trabajo, estudiaba en “triple jornada”, es decir, de 9:00 a 13:00, de 15:00 a 19:00 y de 21:00 a 00:00, todos los días. Esto puede hacer volverse loco a cualquiera, pero fue el camino que elegí, y no me arrepiento”, puntualiza.

En este contexto, no dudó en enviar un mensaje a aquellos egresados de Derecho que están afrontando esa etapa: “no hay que apabullarse ante la cantidad de textos y materias que leer, sino que hay que irse fijando pequeñas metas diarias, cada día, para ir avanzando paso a paso. Ello permite que, por ejemplo, al cabo de cada mes, uno vea la cantidad de apuntes que se ha leído y aprendido, y da fuerzas para seguir adelante con los estudios” reflexiona Retamal.

Derecho y Medio Ambiente

Tal como señalábamos al comienzo,  Jorge Retamal tempranamente descubrió y manifestó su interés por ejercer en el área ambiental. “De hecho, mi tesis de pregrado la hice en Derecho Tributario y Ambiental, específicamente en Incentivos Tributarios Ambientales, guiada por el Profesor Jaime García Escobar, entonces titular de la cátedra de Derecho Tributario. Parece que me salió bastante buena, porque luego de titularme, en 2003 me llamaron de una editorial de Santiago para preguntarme si quería publicarla, porque les había interesado. Entonces, sin darme cuenta casi, se transformó en un libro, y fue mi primera publicación formal”, nos cuenta.

Mientras ejercía en su oficina como abogado independiente, ‘por medio de un colega se enteró que se había abierto un concurso para ingresar como abogado a la Corporación Nacional Forestal, y “ni tonto ni perezoso postulé más rápido que ligero. Exámenes y entrevistas mediante, fui seleccionado en el puesto y me integré a dicha institución en 2007, y permanecí en ella hasta 2013”.

De su paso por esta institución,  Jorge no sólo adquirió experiencia, sino que también encontró el amor, pues, es ahí donde conoció a Cinthia su actual pareja.  ‘‘CONAF es una institución que encanta, y hace que haya mucha gente que verdaderamente da la vida por esta institución, y hace con pasión su trabajo. Un ejemplo claro de ello son los guardaparques… siento un gran afecto por ellos   y su labor, y en repetidas ocasiones me han hecho saber que es mutuo hasta el día de hoy, al punto de -patudamente- sentirme parte de ellos como un guardaparque más”, indica.

Posteriormente postuló al cargo en el entonces recientemente creado Tercer Tribunal Ambiental, con sede en Valdivia, ejerciendo como Ministro Titular entre el 2013 y el 2015, periodo en el que le correspondió ‘‘ponerlo en marcha de la nada, es decir, desde el sacar el RUT, elegir la sede, acondicionarla y seleccionar al personal de apoyo y darlo a conocer en la jurisdicción logrando , con el trabajo profesional de todo el equipo, justificar el hecho de habernos creado, posicionando la institución en toda la jurisdicción, que en nuestro caso abarca desde Ñuble hasta Magallanes, un territorio cuya superficie es similar a la de toda Alemania‘‘.

Aprendizajes

Pero no todo ha sido exento de complicaciones, ya que terminado este periodo de Ministro Titular y estando aún en Valdivia, Jorge decidió junto con su pareja (quien también es abogada) instalar un estudio en forma particular, “lo que no fue nada fácil porque una ciudad en donde uno es un desconocido -por probidad no me relacioné con colegas o empresas locales mientras fui magistrado- y los buenos clientes ya están siendo atendidos por colegas ya consolidados por años de trabajo en la plaza, el proceso de darse a conocer y ganarse un nicho tarda más de la cuenta; en nuestro caso más de un año, en que la oficina se pagaba sus gastos, pero para nosotros no quedaba ni un “cortesano” peso -parafraseando a un ex Vicepresidente Ejecutivo de CODELCO”, comenta.

A ello se agregó que el proceso de repostulación al Tribunal duró más de la cuenta por causas ajenas al funcionamiento del propio concurso, y finalmente, luego de más de dos años postulando, logró ser nuevamente ser seleccionado como Ministro del Tribunal Ambiental, ‘‘donde actualmente sirvo con pasión una labor que me encanta‘‘.

Ante de finalizar la entrevista, le preguntamos a Jorge si el tiempo  retrocediera volvería a escoger la UCN como su alma mater, a lo que responde rápidamente que sin lugar a dudas. “Ahí pasé la mejor etapa de mi vida, como estudiante, y como parte de la Tuna de Distrito de la Universidad, de la que formé parte por muchos años. Estoy seguro que la tradición y los valores que la Universidad me inculcó no los hubiera encontrado en otra parte”.

Por lo mismo, convencido del gran legado de la UCN como la Universidad del Norte y para el Norte, es que les deja como mensaje a las actuales generaciones de estudiantes que siempre se sientan orgullosos de pertenecer a una universidad señera y de vanguardia. “Y no olviden nunca los valores que ella nos ha entregado”, finaliza.