Francisco Bravo: “Estoy orgulloso de haber estudiado en la UCN”

Francisco Bravo Poblete

Ingeniero Ejecución Químico

Cohorte 1975

 

Oriundo de Chañaral y orgulloso hijo de pescadores artesanales, Francisco Bravo llegó a Antofagasta en 1971 a cursar su enseñanza media e ingresó a  la “Universidad del Norte” en 1975 como mechón de Ingeniería en Ejecución Química, actualmente se desempeña como Jefe de la Producción del Área de Nitratos en la empresa COSAYACH, ubicada en Pozo Almonte.

 

De vasta trayectoria profesional en la minería no metálica, Francisco ha trabajado en procesos de concentración de salmueras con contenido de litio y potasio por evaporación solar, producción de cloruro de potasio, sulfato de potasio, ácido bórico en Albemarle (Ex Sociedad Chilena del Litio)  y en SQM Salar. Por lo mismo, Es experto en el manejo y supervisión de plantas de producción; en la coordinación, supervisión y control de procesos metalúrgicos y químicos; en el diseño, planificación y optimización de procesos asociados.

 

Conforme nos cuenta, su desarrollo profesional parte en la misma Universidad, durante sus años de estudiantes, ya que “tuve la oportunidad de ser alumno ayudante en todas las asignaturas de química dictadas por el departamento de química. … incluso pude realizar docencia en ramo de química orgánica para ingeniería en pesca y metalurgia, mientras trabajaba en mi memoria”, explica.

 

El Legado Académico

Consultado sobre la formación recibida, Bravo señala que  cada profesor termina aportando con un granito de arena en la formación, y que eso que molestaba como estudiante termina siendo una gran ayuda en tu desarrollo profesional.  Es así que recuerda del departamento de ingeniería a Patricio Araya, Mario Pizarro, Heriberto Ledezma, Jacobo Carmona, Juan Zuleta (Q.E.P.D), con quienes  mantiene lazos de amistad y comunicación. “Cada uno en su área, tanto en lo personal y profesional, puedo decir que incidieron favorablemente en mi formación incluso tomando algunas formas como referencia”, acota.

 

De igual manera no duda en destacar el apoyo personal y profesional que recibió de los académicos Carlos García, Gustavo Marín, Pedro Ortega, Pancho Araya, Víctor Fajardo y Francisco Hevia (Q.E.P.D), ” …como comente este departamento de ingeniería me adoptó, formó y apoyó”. Por lo mismo, nos cuenta con orgullo y añoranza que hace algunos años, precisamente “Pancho Hevia le hizo clase a mi hijo David y cuando supo nuestro parentezco le comentó,   que su papá había sido uno de los buenos ayudantes que pasaron por el departamento de química…este simple comentario lleno de orgullo a mi hijo y a mí me permitió saber que mi labor no había sido desapercibida”.

 

El legado que dejaron sus profesores, hasta hoy rinden fruto en su vida personal y laboral, por lo mismo Bravo no duda en plantear a sus futuros  colegas la importancia de no ponerse límites, siempre procurar superarse y sobre todo conectarse con la realidad y aprovechar todo el conocimiento que hay en la actualidad.  ”

 

lo que quiero plantear es que los jóvenes hoy con internet tienen acceso a mucha información, inalcanzable a lo mejor para la época nuestra…pero debido a esto muchos no bajan a conocer la realidad. Con los medios y capacidades que tienen si bajaran a la fuente a aprender a conocer la operación, el proceso, el equipo, etc…serian una potencia como profesional y con credibilidad y base”, explica.

 

Con la UCN en el Corazón 

 

En su remembranza,  Francisco Bravo nos comenta que en su época de estudiante siempre existió una buena convivencia, en la que los prejuicios, el clasismo no existían entre los compañeros. Señala que en el área de Ingeniería eran tres carreras en ese entonces: Ingeniería Civil y Ejecución Química y además Ingeniería Metalurgia y siempre participaban como un todo en las competencias; “…como no recordar el grito de la carrera que siempre terminaba en In-ge-nie-ría Quí-mi-ca…metaluuurgía”, acota.

 

Así también recuerda que las competencias de la semana mechona y semana del químico se realizaban en la cancha central – ubicada donde actualmente esté la Escuela de Arquitectura – y  eran un paso obligado, donde todos disfrutaban de las competencias en los ratos libres.

 

Indudablemente la UCN  es parte fundamental en la vida de Francisco Bravo, de hecho tal como nos cuenta  de sus cuatro hijos, Francisco y David son ex alumnos de la Universidad y  que Elías, el menor,   actualmente está cursando tercer año de Ingeniería Ejecución Metalurgia. Por lo mismo, es enfático en decir que “Estoy orgulloso de haber estudiado en la UCN y los gratos recuerdos que tengo de mi paso como estudiante con profesores, trabajadores y compañeros, sin duda volvería a estudiar en la UCN”.